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El Pitbull de la Fe: la historia de Gustavo Nieva, un luchador dentro y fuera del ring

Desde muy abajo, con golpes que no siempre fueron arriba del ring, Gustavo “El Pitbull” Nieva forjó una historia marcada por el dolor, la fe y la superación.

Gustavo "El Pitbull" Nieva.

A los 16 años comenzó a vivir solo, atravesado por problemas de adicciones que afectaron profundamente a su familia. Perdió su hogar y pasó por situaciones muy duras, hasta que un día entendió que ese no era el camino. En medio de todo, apareció un sueño claro: ser boxeador profesional y algún día campeón argentino. 

Después de haberlo perdido casi todo por malas decisiones, eligió cambiar. Se aferró al boxeo, a Dios y a la Virgencita del Valle. Dejar las adicciones no fue fácil: costó lágrimas, sacrificios, la pérdida de amigos, oportunidades y afectos. Pero nunca perdió la fe. 

Su mayor motor tiene nombre propio: su hija Génesis Nieva, el amor de su vida y la razón por la que sigue peleando cada día.Empezó nuevamente desde cero. Compró un pequeño terreno y levantó un ranchito donde vivió casi un año y medio, enfrentando viento, lluvias, frío y hambre. Hoy ya tiene una piecita de losa.  

Falta mucho todavía, pero sueña con terminar su casa y, algún día, levantar su propio gimnasio. 

Hace más de diez años que pelea “a pulmón”, con altibajos, pero con una convicción intacta: jamás perder la fe. 

Porque, como él mismo siente, Dios siempre estuvo con él. 

Una historia real. De esas que se pelean round a round… también en la vida.

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