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Gisel Redes - Lady G: del dolor a la gloria, de la soledad al ring

Gisel Redes —“Lady G”— es mucho más que una boxeadora. Modelo, Licenciada en Artes Escénicas, bailarina, actriz, cantautora, escritora y estudiante de abogacía. Nacida en Frías, Santiago del Estero, hoy deja su huella en Catamarca, donde entrena bajo la guía de Luis “Piji” Tapia y Bruno Tapia en el Gimnasio Maxi Brumec.

Gisel Redes - Lady G: del dolor a la gloria, de la soledad al ring.

 

Su camino nunca fue fácil: empezó a entrenar a los 14 años sin guantes, sin vendas, sin recursos… solo con una cubierta de camión y una soga. Durante años sobrevivió a entrenamientos brutales, sin técnica, sin protección, sin respaldo. No tenía entrenador, no tenía cuidados, no tenía a nadie. Pero siguió. Nunca bajó la mirada. Nunca bajó los brazos. 
A los 15 fue madre soltera. Conoció el miedo, la soledad y la desolación. Por eso hoy, cada vez que sube al ring, no solo pelea: reclama su lugar en el mundo. Un lugar donde nada ni nadie pueda lastimarla a ella ni a su hijo. 

Su historia se convirtió en arte. Es autora del libro “Nacer, Caer, Volar”, su autobiografía, donde relata cómo el boxeo, la danza, la poesía y la emoción se entrelazan en la vida de una mujer que aprendió a levantarse mil veces. También escribió artículos como “El arte de dar golpes”, donde muestra el costado poético de este deporte que, para muchos, fue un salvavidas y un camino de dignidad. 
Hoy, con 30 años, por primera vez no se siente sola. 
En el gimnasio del Piji Tapia encontró lo que nunca había tenido: técnica, guía, contención… familia.
“Don Piji es el padre que nunca tuve”, confiesa. 
Y ahora, va por su revancha. 

El próximo 5 de diciembre, Gisel Redes tendrá su segundo combate en Catamarca, una revancha esperada frente a Camila “La Cosita” Vergara, quien la venció por puntos en el último festival. 

Esta vez, Lady G no sube sola. Sube con una vida entera sobre los hombros.
Con su historia, con su hijo, con su libro, con su nombre, con su fuerza.
Sube con un corazón que aprendió a nacer, caer… y volar.


 

 

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